Desde la Comisaría de la Mujer y de la Familia aseguran que se agrava la conducta del victimario por un mayor consumo de alcohol y drogas. Desde la unidad especial actúan en prevención y alertan sobre los distintos tipos de violencia.

La Comisaría de la Mujer y de la Familia es una unidad especializada en violencia de género que cuenta con personal capacitado para la atención de personas que sufren violencia familiar y con equipos interdisciplinarios integrados por psicólogos, abogados y trabajadores sociales. Se le brinda l ciudadano un espacio donde puede recibir asesoramiento legal, contención y asistencia.

En representación a la unidad especial, la abogada Lía Blaiotta, en conversación con Infoback manifestó que “el número de denuncias asciende desde la primavera o más en la temporada de verano, en relación al aumento del consumo de alcohol y droga. Las víctimas manifiestan esta problemática bajo la frase ‘cuando toma se pone loco’ pero la realidad es que su perfil es así y se agrava con el consumo de sustancias psicoactivas. Antes era más frecuente el consumo de alcohol que la droga y ahora están casi por igual”.

Las denunciantes oscilan los 25 y 40 años, aunque también se reciben denuncias de adolescentes por violencia en el noviazgo y adultos mayores de 50 hasta 80 años. Es común que algunas personas no reconozcan su perfil de víctima y se acercan a la unidad especial, no para denunciar sino para informarse. Cuando la víctima se acerca, es atendida por personal de la Comisaría de la Mujer e interviene el Equipo Interdisciplinario para asesorar, contener y empoderarla para que pueda realizar la denuncia.

Por su parte, el subcomisario Sebastián Díaz, declaró: “La violencia psicológica y la física vienen de la mano, suelen presentarse en el lugar cuando se produce una situación de golpe o amenazas pero cuando en la escucha a la víctima se reconoce que sufre violencia psicológica, económica y/o sexual”.

El hostigamiento hacia la víctima viene de a poco con conductas imperceptibles por darse en el marco de pareja, bajo el motivo de amor y protección se dan actitudes de control y celos desmedidos. Son las primeras acciones que realiza el victimario para aislar a su pareja, seguidas de humillación en reuniones sociales, chistes hacia su persona y amenazas”, añadió Díaz.

La abogada hizo especial hincapié en la importancia de tener en cuenta ciertas actitudes violentas porque a lo largo del tiempo se van aumentando y agravando. Se consideran indicadores de violencia: el control de las amistades, la crítica negativa de amigos y familiares, los celos excesivos e injustificados, la invasión en decisiones personales, el menosprecio a la persona y la prohibición de trabajar o estudiar, entre otros.

En razón de alerta a estos indicadores, Blaiotta expresó: “La salida de este tipo de relaciones no es imposible pero se dificulta si se posterga, por eso nosotros trabajamos en la prevención mediante charlas, actividades y campañas en escuelas con adolescentes para hacerles saber que hay conductas que no son normales. Darle la contraseña de las redes sociales para que el vea que no lo engañás, no es normal”.

Lo más importante para nosotros es tomar las medidas cautelares para poder hacer cesar la violencia, que es el principal fin. Una vez que la denuncia está emitida, tenemos estrategias de trabajo con otras instituciones como el área de Prevención y Asistencia en Violencia Familiar del Municipio, a cargo de la licenciada Yanina Pichelli, con quien articulamos el trabajo de seguimiento para con la víctima, como alojarla en un lugar determinada hasta que al agresor se lo excluya del hogar y la mujer pueda volver sola o acompañada de sus familiares”, finalizó Blaiotta.