Algunos intendentes de nuestro país convocados al primer Urban 20 decidieron pasar, sacarse algunas fotos, mantener conversaciones aisladas, asistir a la gala del Colón y, finalmente, comunicar su “participación”. Por qué no supieron aprovechar la oportunidad.

De haber aprovechado la oportunidad de participar activamente en la conversación urbana que se desarrolló en Buenos Aires en el marco del U20, el intendente de Junin, Pablo Petrecca, como otros de la provincia de Buenos Aires, podrían haber enriquecido sus gestiones en cuestiones como:

Igualdad de género: cómo las ciudades pueden liderar con el ejemplo y poner en práctica políticas participativas e inclusivas

Cambio climático: entender un poco más sobre lo mucho que pueden hacer las ciudades para disminuir los efectos del cambio climático

Pensar el futuro: analizar y compartir propuestas para acceder al crédito de organismos de crédito multilaterales sin los filtros hoy existentes por parte de los estados nacionales.

Transparencia: aprender sobre prácticas de gobierno abierto para no incurrir en simulaciones como la conferencia de prensa en la que se anunció la publicación de declaraciones juradas. Entender que abrir los datos no es para los ciudadanos sino con los ciudadanos.

Movilidad: Compartir y escuchar sobre buenas practicas sobre movilidad y transporte urbano para no estar recién en un proceso licitatorio de un sistema ya perimido en el mundo. O entender cómo sacar a Junin de ese triste lugar de se runa de las disuades con mayor índice de muertes en accidentes de tránsito.

Diversidad cultural: aprender sobre cómo abordar la riqueza cultural de la diversidad, implementar políticas participativas y programas culturales inclusivos, innovadores y creativos.

Y tantos otros ejes para asumir las verdaderas responsabilidades de los gobiernos locales del Siglo XXI que ya no se limitan a administrar y suministrar servicios de alumbrado, barrido y limpieza.

En cambio, el esfuerzo estuvo puesto en la comunicación de la asistencia del intendente al U20. Aunque también en la comunicación se cometieran errores, voluntarios o por desconocimiento, informando oficialmente sobre presencias que nunca existieron.  Revisa el intendente o su gente de prensa los comunicados?

Esta participación de algunos alcaldes locales contrasta con la de otros. Por ejemplo, fue destacada la participación de la alcaldesa de Rosario, Mónica Fein. Y otros que se tomaron en serio la convocatoria.

Conversación urbana

La riqueza de la conversación que llevan adelante las ciudades globales no suele manifestarse entre las naciones y sus jefes de estado. El Urban 20, realizado en Buenos Aires, le dejó recomendaciones al Presidente Macri para que, a su vez, las traslade a los líderes del mundo que se reunirán a fin de noviembre.

Atender las consecuencias del cambio climático, establecer formas de acceso directo al financiamiento internacional (sin el filtro de las naciones), preocuparse por el futuro del trabajo y mejorar las políticas de género, fueron los ejes del debate de las ciudades globales y lo que pretenden, sean temas tomados por los líderes del mundo (G20) que se reunirán dentro de poco tiempo también en Buenos Aires.

Las ciudades son grandes protagonistas en este siglo. Sus centros económicos, demográficos y de innovación representan, mundialmente, el 54% de la población. Además, producen más del 80% del PBI total del mundo.  Y si nos detenemos en Latinoamérica, su incidencia es aún mayor.

Si bien las ciudades globales son las que llevan adelante estas iniciativas, también las denominadas emergentes, como el caso de Junin, tienen mucho para escuchar y proponer. Pero sobre todo para aprender. Sin embargo, hay una costumbre de “simular”. Como dice el experto en ciudad Toni Puig, “a los argentinos les gusta hacer como si”, pero pocas veces se comprometen con nuevos desafíos. Algo de esto parecen haber hecho algunos intendentes locales en el Urban20.

Hace tiempo que esos gobiernos locales iniciaron una conversación que trasciende las fronteras. Ciudades de escalas similares construyen una agenda común, que no es otra que la agenda que emerge de recoger las inquietudes de sus poblaciones dinámicas y que, a diferencia de la que llevan adelante los jefes de estado, linkea directa y más rápidamente con los cambios, climas y tonos de época.

En los últimos tiempos, esa conversación urbana viene subiendo el volumen. A veces, con reclamos hacia quienes gobiernan sus naciones, con quienes mantienen algunas contradicciones. Aún, cuando plantean que la idea es “colaborar y no competir”.

Esas llamadas ciudades globales muestran comportamientos similares entre sí,  pero no siempre en el mismo sentido que el conjunto de las poblaciones de sus respectivos países. Por caso, habría que detenerse en cómo e expresó Londres con respecto al Brexit, o Nueva York y Washington, por caso, en la elección que consagró a Trump.

Las profundas transformaciones producto de la globalización, urbanización e innovación, poseen el potencial de impulsar el crecimiento, la eficiencia de recursos y el bienestar a gran escala. Conscientes de los nuevos retos, es cada vez más frecuente observar como los alcaldes se unen para reclamar por mayores atribuciones.

En conjunto,  pretenden resaltar la experiencia de las ciudades en una variedad de temas globales, para aportar soluciones y formular recomendaciones claras a los líderes del mundo.

Los alcaldes creen importante establecer ese dialogo con los jefes de estado. Hablan de colaboración y no de competencia. Fundamentalmente, por tener en cuenta que pocas políticas son creadas o ejecutadas en un solo nivel de gobierno. Se necesitan recíprocamente. Lo necesitan sus ciudadanos.