Vencida la conciliación obligatoria, la cementera más grande del país -ubicada al sudeste de la provincia de Buenos Aires- no se logró llegar a un acuerdo para que la fábrica funcione parcialmente y se anunció que se iniciarán los trámites para el cierre definitivo.

La planta se encuentra en la localidad de Barker, una pequeña localidad del partido de Benito Juarez, que nació hace más de 40 años como consecuencia de la instalación de la planta de Loma Negra.

Hoy tiene unos 5 mil habitantes, de los cuales unos 320 trabaja en esta empresa desde la que según informan  “ofrecieron achicar la planta a la mitad de su operación actual pero que el gremio no aceptó”.

La empresa habría ofrecido mantener una operación más reducida, con 136 empleados, y pagar indemnizaciones de entre un 150% y 180% de lo que establece la Ley, además de mantener comodatos gratuitos de viviendas y tierras en la ciudad.

“Lo que nos ofrecen no sirve y nos pone en una encrucijada en donde tendríamos que decidir si aceptamos eso o prácticamente cierran la fábrica. Nos están pidiendo que trabajemos media jornada y reducir a la mitad nuestro sueldo y está la otra alternativa, la del retiro voluntario”, responden desde el gremio de mineros (AOMA).

Luego de una serie de audiencias en el Ministerio de Trabajo bonaerense, que presentó sus propias propuestas, venció la conciliación obligatoria y no fue posible lograr acuerdos que permitieran resolver satisfactoriamente el conflicto.

La situación laboral de Barker es extremadamente angustiante, una localidad que creció a la luz de la cementera y que pierde su principal fuente de trabajo.